El hambre avanza entre hogares trabajadores de Texas mientras el costo de vida supera cada vez más sus ingresos. El informe Map the Meal Gap ubica al estado en el último lugar del país en seguridad alimentaria, una situación que los bancos de alimentos advierten que continúa deteriorándose.
En los 25 condados atendidos por North Texas Food Bank y Tarrant Area Food Bank, cerca de 1.4 millones de personas enfrentan dificultades para acceder regularmente a suficientes alimentos. Más de 500 mil son niños. Los responsables de ambas organizaciones sostienen que el crecimiento poblacional no explica por sí mismo esta escalada.
Seguridad alimentaria empeora entre familias trabajadoras
Trisha Cunningham, presidenta del North Texas Food Bank, señaló que la población afectada aumentó aproximadamente en 500 mil personas frente al informe anterior. Además, durante dos años la inseguridad alimentaria creció más de 35 por ciento en el área atendida por Tarrant Area Food Bank, mientras la población aumentó alrededor de 10 por ciento.
Julie Butner, directora de esa organización, atribuye buena parte de la diferencia al encarecimiento de vivienda, alimentos, servicios y transporte. Muchas familias tienen empleo, pero sus salarios resultan insuficientes para cubrir necesidades básicas.
El informe señala que aproximadamente 54 por ciento de quienes padecen hambre en Dallas-Fort Worth reciben ingresos demasiado altos para acceder a SNAP. Algunas personas reducen su alimentación a una o dos comidas diarias.
Los niños enfrentan una presión especialmente grave
Los menores representan 36 por ciento de quienes sufren inseguridad alimentaria en el Norte de Texas. Durante el verano, la situación empeora porque muchos pierden temporalmente desayunos y almuerzos gratuitos proporcionados durante el ciclo escolar.
Por ello, North Texas Food Bank amplió sus despensas escolares para entregar alimentos destinados a familias completas.
Los bancos de alimentos también reclaman respaldo federal. Feeding America pide al Congreso aplazar nuevos requisitos de reparto de costos de SNAP y proteger el Programa de Asistencia Alimentaria de Emergencia.
La presión podría crecer si disminuye el acceso a programas federales. Actualmente, 1.4 millones de personas, incluidos más de 500 mil menores, enfrentan inseguridad alimentaria solamente en los 25 condados atendidos por ambos bancos regionales.