La llegada de maquinaria pesada al Parque Nacional Big Bend provocó una inusual oposición política y ambiental en Texas. El Gobierno de Donald Trump suspendió temporalmente las nuevas obras del muro fronterizo mientras autoridades federales evalúan sobre el terreno el proyecto y sus posibles consecuencias.
Rodney Scott, comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, anunció la suspensión de toda actividad de construcción dentro del parque. Scott visitará la zona, que abarca cerca de 320 mil hectáreas, y escuchará las preocupaciones de autoridades locales y residentes.
Muro fronterizo enfrenta cuestionamientos ambientales
Activistas denunciaron la presencia de excavadoras y el derribo de árboles dentro de Big Bend, ubicado frente a Chihuahua y Coahuila. Organizaciones ambientalistas sostienen que las barreras podrían limitar el acceso al Río Grande y afectar un ecosistema especialmente sensible.
El Center for Biological Diversity presentó una demanda en abril para detener los trabajos. Sus abogados argumentan que las barreras cortarían rutas utilizadas por jaguares, osos, borregos cimarrones y antílopes. También cuestionan los beneficios del proyecto para la seguridad fronteriza.
Además, las críticas alcanzaron sectores republicanos. El senador texano John Cornyn pidió al Gobierno federal consultar con autoridades locales antes de continuar las obras.
Autoridades locales cuestionan algunas barreras
Thaddeus Cleveland, alguacil republicano del condado de Terrell y exagente de la Patrulla Fronteriza, considera útiles determinadas barreras. Sin embargo, rechazó las estructuras para vehículos previstas para su condado.
CBP asegura que mantiene su compromiso tanto con la seguridad nacional como con la protección de espacios naturales como Big Bend. La evaluación determinará ahora cómo continuará el proyecto después de la suspensión.
La controversia ocurre cuando los cruces irregulares detectados en la frontera han descendido considerablemente. Un análisis del Pew Research Center señala que las intercepciones alcanzaron su nivel más bajo en 50 años.
Big Bend registra además una proporción reducida de la actividad migratoria fronteriza debido, entre otros factores, a su terreno accidentado. Durante el año fiscal 2025, el sector concentró menos del 1.3 por ciento de los arrestos, un dato que alimenta las dudas locales sobre la necesidad de nuevas barreras dentro del parque.