Rebeca Grynspan compite por convertirse en la próxima secretaria general de Naciones Unidas con una trayectoria que abarca la política costarricense, la diplomacia y varias décadas dentro de organismos multilaterales. Su candidatura también podría romper una barrera histórica: ninguna mujer ha encabezado la ONU en sus 80 años de existencia.
La economista fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998, además de viceministra de Hacienda, ministra de Vivienda y ministra coordinadora de Asuntos Económicos y Sociales. Actualmente dirige la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), aunque tomó un permiso de seis meses sin sueldo para concentrarse en su campaña.
Su historia familiar también forma parte de su visión. Sus padres sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial y encontraron refugio en Costa Rica. Grynspan sostiene que su propia trayectoria refleja las oportunidades que pueden generar la paz, la democracia y la inversión pública.
Rebeca Grynspan enfrenta una competencia cerrada
La carrera todavía está abierta. Una primera votación informal del Consejo de Seguridad, realizada el 30 de julio, colocó a la costarricense como la candidata mejor posicionada. Sin embargo, una medición posterior dio una ligera ventaja a Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana.
Rodrigues-Birkett consiguió ocho votos de respaldo, tres de desaliento y cuatro abstenciones. Grynspan obtuvo siete apoyos, cuatro votos de desaliento y cuatro abstenciones. El argentino Rafael Grossi también consiguió siete respaldos, aunque acumuló seis votos de desaliento.
Estas consultas secretas permiten conocer las preferencias de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad antes de avanzar hacia la elección del sucesor de António Guterres.
Una carrera que podría cambiar la historia de Naciones Unidas
La candidatura costarricense tiene una amplia experiencia internacional detrás. Entre 2014 y 2021, Grynspan encabezó la Secretaría General Iberoamericana y posteriormente llegó a la UNCTAD. Fue la primera mujer en dirigir ambas instituciones.
En 2022 también participó, en representación de Guterres, en las negociaciones para facilitar la exportación de cereales por el mar Negro entre Naciones Unidas, Turquía, Rusia y Ucrania.
La competencia incluye a otras cuatro mujeres: Michelle Bachelet, María Fernanda Espinosa, Carolyn Rodrigues-Birkitt e Ivonne Baki. También participan Rafael Grossi, el expresidente senegalés Macky Sall y el diplomático ugandés Olara Otunnu.
América Latina solamente ha ocupado una vez la Secretaría General. El peruano Javier Pérez de Cuéllar dirigió Naciones Unidas entre 1982 y 1991.
Grynspan defiende una ONU “más útil, más ágil y responsable”. Entre sus prioridades plantea recuperar el papel de la organización en la paz y la seguridad, mejorar su eficiencia y prepararla para desafíos como la inteligencia artificial, el cambio climático, la transformación tecnológica y las nuevas desigualdades.
Durante el debate de candidatos celebrado el 23 de julio en Nueva York, propuso recuperar la confianza en Naciones Unidas y colocar nuevamente la paz en el centro de sus tareas. Días después, en Montevideo, resumió su mensaje con un llamado directo: “No nos dejemos robar la esperanza”.