Una repentina y devastadora inundación golpeó Nepal y la región fronteriza del Tíbet durante las primeras horas de este miércoles, dejando más de 100 muertos y cientos de desaparecidos, entre ellos más de 300 turistas extranjeros.
La policía reportó víctimas en Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Gorkha, al norte y oeste de Katmandú. Autoridades locales advirtieron que el balance podría aumentar debido a la magnitud de la destrucción y las dificultades para acceder a algunas comunidades.
Entre los desaparecidos figuran más de 133 ciudadanos de India, 47 estadounidenses, 12 británicos —incluido un menor de 13 años— y ocho surcoreanos. En total, las autoridades han identificado personas de al menos 26 nacionalidades.
Buena parte de los turistas y peregrinos se encontraba cerca de Kailash Mansarovar, en el Tíbet, una zona sagrada para distintas religiones donde esta semana estaba prevista la celebración de un festival.
Nepal despliega helicópteros para buscar sobrevivientes
El Ejército nepalí informó que 144 personas han sido rescatadas mediante helicópteros. Las operaciones continúan mientras los equipos intentan dimensionar los daños y localizar a quienes permanecen incomunicados.
La riada arrasó pueblos, mercados, carreteras y puentes. Rasuwa figura entre las regiones más afectadas y allí las aguas también golpearon una central hidroeléctrica de 20 MW que estaba en construcción.
Alrededor de 60 trabajadores del proyecto Langtang Khola permanecen desaparecidos. Las autoridades señalaron que las inundaciones causaron graves daños en las instalaciones mientras se realizaban trabajos para construir un túnel.
Deslaves también golpean la zona fronteriza del Tíbet
La emergencia se extiende al territorio controlado por China. La televisión estatal CCTV informó sobre numerosas víctimas después de un deslizamiento en un paso fronterizo. Posteriormente reportó tres fallecidos y alrededor de 265 desaparecidos en Gyirong.
El presidente chino, Xi Jinping, ordenó intensificar las operaciones para encontrar a las personas desaparecidas y movilizar equipos de rescate hacia las zonas afectadas.
Sobrevivientes describieron una corriente que llegó prácticamente sin margen para escapar. Kalpana Malla, residente de Nuwakot, relató que las aguas arrastraron ante sus ojos a varios integrantes de su familia. Ella y su hijo consiguieron sobrevivir después de refugiarse sobre el techo de una vivienda.
La magnitud del desastre también mantiene en alerta a India. Las autoridades del estado de Bihar reforzaron la vigilancia de diques, las patrullas nocturnas y el despliegue de personal de emergencia ante posibles inundaciones relacionadas con el aumento del caudal del río Gandak.
La catástrofe se perfila como la más devastadora sufrida por el país desde el terremoto de 2015, que dejó cerca de 9,000 muertos.