Miles de personas volvieron a manifestarse en Guadalajara para exigir agua potable limpia y denunciar la violencia policial registrada durante las protestas del 11 de octubre. La segunda megamarcha reunió a aproximadamente 5,000 participantes, según los organizadores, pero enfrentó interrupciones y agresiones atribuidas a grupos de encapuchados.
La movilización comenzó en el Parque Revolución, desde donde los contingentes pretendían avanzar hacia el Palacio de Gobierno de Jalisco. Sin embargo, personas con palos, petardos y otros objetos comenzaron a causar destrozos en comercios y agredir a manifestantes, incluidos periodistas que cubrían la jornada.
Denuncian presencia de grupos violentos en Guadalajara
Los organizadores suspendieron momentáneamente el recorrido y acusaron al Gobierno estatal de permitir la presencia de presuntos grupos de choque. Hasta ahora, las autoridades no han confirmado esas acusaciones.
Los asistentes rechazaron las agresiones y exigieron que los encapuchados abandonaran la protesta. Posteriormente, varios contingentes consiguieron llegar a la Plaza de Armas, donde reclamaron soluciones al suministro deficiente de agua.
También exigieron justicia por las detenciones anteriores y algunos participantes pidieron la revocación de mandato del gobernador Pablo Lemus.
El mandatario condenó los actos violentos, denunció el uso de petardos y bombas molotov y aseguró que su administración evitaría confrontaciones.
Organismos de derechos humanos vigilan las protestas
La nueva movilización ocurrió después de las denuncias de tortura, detenciones injustificadas y uso excesivo de la fuerza durante la protesta anterior.
La presidenta Claudia Sheinbaum solicitó investigar los hechos y determinar quién ordenó la actuación policial.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pidió garantizar el derecho a la manifestación pacífica y mantuvo personal en Guadalajara para documentar posibles abusos.
Por su parte, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco desplegó observadores durante la jornada.
Morena se deslindó de la convocatoria y rechazó el uso de sus emblemas para promover la revocación de mandato. La Universidad de Guadalajara también negó cualquier relación con los participantes violentos que portaban camisetas de su equipo deportivo.
Las exigencias por el acceso al agua también motivaron protestas en Ciudad de México y Mérida, donde ciudadanos denunciaron problemas de suministro y cobros excesivos.