Los apagones sin previo aviso han paralizado negocios, afectado las actividades escolares y generado pérdidas económicas en Ecuador. La crisis eléctrica se agravó después de que el gobierno de Daniel Noboa ordenara suspender temporalmente el suministro a miles de empresas para intentar proteger el consumo de los hogares.
La medida afectó a más de 9,000 compañías durante 72 horas, pero no consiguió evitar las interrupciones en distintas ciudades. En algunas localidades, los habitantes denunciaron cortes de hasta 18 horas diarias, mientras las autoridades atribuyeron el problema a la disminución de las reservas de agua en las principales centrales hidroeléctricas.
La crisis eléctrica amenaza la producción y el empleo
Ecuador enfrenta un déficit energético de 1,391 megavatios, agravado por el descenso de los niveles de los embalses.
Los gremios empresariales denunciaron pérdidas superiores a los 1,000 millones de dólares por las desconexiones obligatorias. También advirtieron que numerosas compañías han tenido que utilizar recursos destinados a salarios y operaciones para adquirir generadores y combustible.
La Federación de Exportadores señaló que el 75% del volumen de carga exportada corresponde a productos perecederos. Por ello, pidió garantizar el suministro en puertos, centros de almacenamiento y sistemas de refrigeración.
El sector lácteo, que procesa 1.8 millones de litros diarios y genera 4,000 empleos directos, alertó sobre posibles afectaciones. La industria camaronera también expresó preocupación porque necesita refrigeración constante para conservar su producción.
Noboa anuncia mantenimiento mientras aumentan las críticas
El presidente Daniel Noboa anunció trabajos preventivos en el sistema nacional de transmisión eléctrica para el sábado 17 de octubre, aunque no precisó si provocarán nuevos apagones ni cuánto podrían durar.
El mandatario sostuvo que la reducción de las lluvias y los caudales hídricos ha limitado la capacidad de generación del país. También aseguró que su gobierno busca reforzar la infraestructura antes de los meses más difíciles asociados al fenómeno de El Niño.
Sin embargo, organizaciones sociales, empresarios y analistas cuestionaron que las condiciones climáticas expliquen por sí solas la emergencia.
Los críticos señalaron deficiencias acumuladas en planificación, mantenimiento e inversión, además de una dependencia excesiva de la generación hidroeléctrica.
Las autoridades evalúan incorporar mayor generación térmica para compensar el déficit, pero reconocen que la recuperación de las reservas depende de nuevas precipitaciones.
Mientras tanto, la crisis eléctrica mantiene bajo presión a las familias y empresas ecuatorianas, que exigen información clara sobre los cortes y un plan para restablecer la estabilidad del suministro.