El secretario de Estado, Marco Rubio, endureció este miércoles su discurso hacia el Gobierno de Claudia Sheinbaum y aseguró que México debe hacer más para combatir a las organizaciones del narcotráfico.
Durante una visita a Ecuador, Rubio reconoció que las autoridades mexicanas han realizado esfuerzos sin precedentes contra estos grupos, pero afirmó que “no es ni de lejos suficiente”. Además, sostuvo que existen extensos territorios mexicanos controlados por organizaciones criminales y no por el Estado.
Marco Rubio exige mayores acciones contra el narcotráfico
Desde la embajada estadounidense en Quito, el funcionario señaló que México representa un desafío mayor por su extensión territorial y el poder alcanzado por los carteles. También destacó que la inseguridad permanece entre las principales preocupaciones de la población.
Rubio mencionó los asesinatos de candidatos políticos, jueces y periodistas como parte del problema. Asimismo, afirmó que Washington pretende enfrentar la amenaza mediante la cooperación con México.
Sin embargo, agregó que eventualmente esos grupos tendrán que ser enfrentados “de una manera u otra”, una declaración que vuelve a alimentar el debate sobre posibles acciones estadounidenses en territorio mexicano.
Washington endurece su discurso hacia Sheinbaum
Las declaraciones contrastan con el mensaje que Rubio ofreció hace un año durante su visita a Ciudad de México. Entonces aseguró que ningún Gobierno cooperaba más con Estados Unidos que la administración de Sheinbaum y destacó el respeto a la soberanía.
Desde entonces, la relación ha acumulado nuevas tensiones, entre ellas el caso de agentes de la CIA en Chihuahua, la acusación estadounidense contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el retiro de visas a figuras de Morena.
Rubio también alertó sobre el supuesto uso de drones por organizaciones criminales para transportar drogas y personas a través de la frontera. “La cabeza de serpiente son los carteles en México”, afirmó.
El secretario realiza una gira de tres días por Colombia, Ecuador y Perú. Su agenda busca reforzar la presencia estadounidense en el hemisferio occidental y coloca la lucha contra el narcotráfico entre las prioridades de Washington para América Latina.