La Copa del Mundo cerró con un espectáculo musical sin precedentes que reunió a Madonna, Shakira, BTS, Justin Bieber, Coldplay y Gustavo Dudamel. Por primera vez, el partido decisivo incluyó actuaciones durante el descanso, una apuesta de la FIFA para convertir el evento en una producción comparable con el intermedio de la Super Bowl.
El descanso duró 27 minutos y 25 segundos, mientras que el espectáculo ocupó alrededor de 11 minutos y medio. La extensión provocó críticas entre algunos aficionados, aunque también permitió atraer a públicos menos vinculados con el fútbol en Estados Unidos.
Madonna y BTS abrieron el espectáculo de la final
Madonna inició la presentación con Music en una actuación pregrabada acompañada por Ronaldo y Ronaldinho. Después, Gustavo Dudamel dirigió a la Filarmónica de Nueva York y a la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela en una versión especial de Seven Nation Army, junto a Coldplay, el violinista Bijan Mortazavi y The Electric Mayhem.
BTS interpretó Dynamite con una puesta en escena en vivo. Más tarde, Jason Sudeikis apareció como Ted Lasso para presentar a Justin Bieber, quien eligió una canción acústica y pausada que contrastó con el tono festivo.
Shakira puso ritmo al histórico cierre del Mundial
Shakira recuperó la energía del espectáculo con Dai Dai, acompañada por Burna Boy, decenas de bailarines y el grupo infantil Ghetto Kids. La colombiana volvió así a ocupar un lugar central en una Copa del Mundo, después de sus recordadas participaciones en 2010 y 2014.
Chris Martin, encargado de coordinar el show, cerró junto al coro escolar PS 22. Los niños desplegaron una bandera con la palabra “LOVE”, antes de que casi todos los artistas se reunieran sobre el terreno de juego.
Dudamel también aprovechó la visibilidad del evento para representar a Venezuela tras el terremoto que dejó más de 5,000 muertos. El director calificó su participación como un honor para su país, la latinidad y El Sistema.