Texas enfrenta una alerta sanitaria que golpea directamente al corazón de su economía rural. Autoridades estatales y federales confirmaron el primer caso reciente de gusano barrenador del Nuevo Mundo en Estados Unidos, detectado en un becerro de tres semanas en La Pryor, condado de Zavala.
El hallazgo ocurrió el 3 de junio en una lesión umbilical del animal y encendió una respuesta inmediata para evitar que el parásito avance hacia otras zonas ganaderas. La preocupación crece porque Texas concentra una de las regiones de alimentación de ganado más importantes del país.
Gusano barrenador obliga controles en el sur de Texas
El parásito se propaga mediante moscas que depositan huevos en heridas abiertas. Cuando las larvas nacen, consumen tejido vivo y pueden afectar ganado, fauna silvestre, mascotas y, en casos poco comunes, humanos.
Además, pequeñas heridas pueden atraer a las moscas, incluidas picaduras de garrapatas, raspaduras, lesiones por descorne y ombligos de animales recién nacidos. Por eso, especialistas de Texas Tech University pidieron vigilar también a la fauna silvestre, donde resulta más difícil detectar infestaciones.
La Texas Animal Health Commission delimitó una zona infestada en el sur del estado. Bajo la orden vigente, los animales de sangre caliente no pueden salir del área sin autorización, inspección y tratamiento.
También el Departamento de Agricultura de Estados Unidos aceleró la liberación de moscas estériles para cortar la reproducción del parásito. Asimismo, las autoridades aumentaron trampas, inspecciones y vigilancia cerca del becerro infectado.
Ganaderos temen impacto económico si avanza la plaga
Representantes de Texas advirtieron que un brote amplio podría causar pérdidas cercanas a 2,000 millones de dólares. En consecuencia, productores rurales piden una respuesta rápida antes de que la amenaza alcance más ranchos, corrales y zonas de vida silvestre.
Funcionarios federales aseguran que el suministro de alimentos sigue seguro, porque los inspectores impiden que animales afectados entren al comercio. Desde 2023, los casos han avanzado por Centroamérica y México, lo que elevó la presión sobre la frontera ganadera de Texas.