El ejercicio periodístico atravesó uno de sus momentos más complejos durante 2025, marcado por violencia, censura y un deterioro sostenido de la libertad de prensa en distintas regiones del mundo. El año cerró con cifras que reflejaron un entorno cada vez más hostil para quienes informaron desde calles, tribunales y zonas de conflicto.
Las amenazas contra periodistas se intensificaron en contextos de guerra, crisis políticas y protestas sociales. En Estados Unidos, la cobertura de operativos migratorios y manifestaciones expuso a reporteros a agresiones físicas, detenciones temporales y obstáculos para ejercer su labor informativa con normalidad.
Un balance alarmante para la libertad de prensa
De acuerdo con el Comité para la Protección de los Periodistas, al menos 126 periodistas y trabajadores de medios murieron durante 2025 en todo el mundo, una de las cifras más altas registradas en años recientes. La mayoría de los casos ocurrió mientras las víctimas realizaban su trabajo informativo.
Asimismo, el número de agresiones físicas aumentó de forma notable en democracias consolidadas. En territorio estadounidense se documentaron alrededor de 170 ataques contra periodistas, muchos de ellos durante coberturas en espacios públicos, lo que encendió alertas sobre el respeto a la labor de prensa.
Por otro lado, Reporteros Sin Fronteras reportó que más de 500 periodistas permanecieron detenidos al cierre del año en distintos países, con China, Rusia y Myanmar entre los principales focos de encarcelamiento. Esta tendencia evidenció un uso sistemático de la represión legal para silenciar voces críticas.
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En América Latina, México volvió a figurar entre los países más peligrosos para ejercer el periodismo, con homicidios vinculados al crimen organizado y altos niveles de impunidad. En consecuencia, organizaciones internacionales insistieron en la urgencia de reforzar mecanismos de protección. Datos acumulados por organismos de monitoreo señalaron que la combinación de violencia, detenciones arbitrarias y ataques digitales convirtió a 2025 en uno de los años más adversos para la prensa en décadas recientes.