Estados Unidos volvió a centrar la atención en la seguridad aérea tras un incidente ocurrido en Texas. Una aeronave de investigación de la NASA ejecutó un aterrizaje de emergencia en la ciudad de Houston luego de presentar una falla mecánica durante su operación. El hecho activó protocolos especiales y obligó a cerrar temporalmente la pista.
La aeronave involucrada fue un jet de investigación WB-57, utilizado para misiones científicas de gran altitud. Durante la maniobra de aproximación, el tren de aterrizaje no logró desplegarse, por lo que la tripulación decidió realizar un descenso controlado. El avión tocó pista sin ruedas y se deslizó varios metros sobre el fuselaje hasta detenerse.
Respuesta de emergencia tras el aterrizaje forzoso
Además, equipos de emergencia del aeropuerto Ellington Field acudieron de inmediato al lugar. Bomberos y personal especializado controlaron chispas y pequeñas llamas generadas por la fricción, mientras aseguraban la zona para evitar riesgos adicionales. La rápida intervención permitió contener la situación sin que se registraran personas lesionadas.
Asimismo, la NASA confirmó que los tripulantes evacuaron la aeronave por sus propios medios y recibieron revisión médica preventiva. La agencia calificó el evento como resultado de un problema mecánico y anunció el inicio de una investigación técnica para determinar el origen exacto de la falla.
Operación científica y protocolos de seguridad de la NASA
También, el avión WB-57 forma parte de una flota reducida empleada para estudios atmosféricos y observación científica, capaz de volar a altitudes superiores a los 19 mil metros. Este tipo de aeronaves cuenta con procedimientos específicos para emergencias, diseñados para proteger tanto a la tripulación como a las instalaciones aeroportuarias.
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De igual manera, el aeropuerto reanudó operaciones tras retirar la aeronave y verificar el estado de la pista, sin reportar daños estructurales mayores.
El incidente se suma a reportes recientes que muestran cómo, en Estados Unidos, más del 80 por ciento de los aterrizajes de emergencia concluyen sin víctimas gracias a entrenamientos y protocolos estandarizados en aviación experimental.