El gusano barrenador continúa expandiéndose en Estados Unidos. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó que, hasta el 2 de julio, existen 31 casos detectados en el país, de los cuales 21 permanecen activos. La mayoría de los contagios se concentra en Texas, donde las autoridades reforzaron las medidas de control para evitar que el parásito siga propagándose.
Los registros oficiales incluyen 17 casos en ganado bovino, nueve en ovejas, tres en cabras y dos en perros. Además, las autoridades mantienen un monitoreo permanente y actualizan diariamente el mapa con los condados afectados.
Texas refuerza medidas por el gusano barrenador
Los casos más recientes corresponden a dos ovejas del condado de Crockett, detectadas el 30 de junio. Asimismo, un día antes las autoridades identificaron el parásito en un becerro del condado de Uvalde y en un perro del condado de Pecos; este último ya dejó de considerarse un caso activo.
Tras el hallazgo en Uvalde, la Comisión de Salud Animal de Texas estableció una nueva zona infestada para contener la propagación. Por ello, la medida limita el traslado de ganado y otros animales fuera del área afectada mientras continúan las labores de vigilancia sanitaria.
Hasta ahora, Texas concentra 30 de los 31 casos registrados en Estados Unidos. Los contagios se distribuyen en 20 propiedades ubicadas en los condados de Crockett, Edwards, Gillespie, Jim Hogg, La Salle, Medina, Pecos, Sutton, Terrell, Tom Green, Uvalde y Zavala. Actualmente, Crockett y Edwards encabezan la lista con seis casos cada uno.
Continúan las zonas infestadas y la vigilancia sanitaria
Actualmente, Texas mantiene 11 zonas infestadas y una cuarentena que afecta parcialmente a los condados de Bandera, Coke, Crockett, Edwards, Gillespie, Jim Hogg, Kerr, Kimble, La Salle, Medina, Pecos, Schleicher, Starr, Sutton, Terrell, Tom Green, Uvalde, Val Verde, Webb, Zapata y Zavala.
El USDA confirmó por primera vez la presencia del parásito en Estados Unidos el 3 de junio de 2026. Desde entonces, el insecto representa un riesgo importante para la ganadería porque sus larvas invaden heridas abiertas y se alimentan del tejido vivo de animales de sangre caliente, lo que puede provocar infecciones graves e incluso la muerte si no reciben tratamiento oportuno.
Mientras tanto, las autoridades estatales y federales mantienen activos los programas de inspección, las restricciones al movimiento de animales y la vigilancia epidemiológica para contener la expansión del gusano barrenador y proteger la producción pecuaria del país.