La UEFA y las 55 asociaciones nacionales que integran el organismo acordaron por unanimidad no participar en las competiciones organizadas por la FIFA mientras siga vigente el plan impulsado por su presidente, Gianni Infantino, para abrir la propiedad del Mundial a inversionistas privados.
La decisión representa una de las mayores crisis institucionales en la historia del fútbol internacional y surge como respuesta al proyecto presentado por Infantino para vender una participación de la Copa del Mundo a un grupo de inversionistas seleccionados por Thrive Capital, empresa vinculada a Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
UEFA rechaza la privatización del Mundial
En un comunicado, el organismo europeo afirmó que ninguna de sus 55 selecciones nacionales participará en torneos de la FIFA mientras el proyecto permanezca vigente.
La organización sostuvo que solo reconsiderará su postura si la FIFA retira completamente la propuesta y garantiza que nunca permitirá que la gobernanza o las principales competiciones del fútbol queden bajo propiedad privada.
El conflicto comenzó después de que Infantino propusiera crear una empresa subsidiaria para administrar los derechos comerciales del Mundial y vender una participación valorada en 4,000 millones de dólares a inversionistas privados.
Como incentivo, el presidente de la FIFA prometió aumentar significativamente los recursos para las federaciones que respalden el proyecto. También fijó un ultimátum: quienes aprueben la iniciativa antes del 19 de septiembre recibirán 40 millones de dólares, mientras que quienes la rechacen obtendrán solo 2.7 millones.
Crece la presión internacional sobre la FIFA
La UEFA calificó la propuesta como un acto de “intimidación” y acusó a la FIFA de intentar imponer una decisión sin consultar a los principales actores del fútbol mundial.
El organismo europeo aseguró que las federaciones nacionales fueron obligadas a elegir entre aceptar la privatización del Mundial o enfrentar una fuerte reducción en su financiamiento, una práctica que consideró incompatible con los principios democráticos que deben regir el deporte.
A la oposición europea se ha sumado la CONCACAF, mientras que la CONMEBOL aún no fija una postura oficial. En África, la confederación regional informó que analizará la propuesta antes de pronunciarse.
Gobiernos como los de Francia, Reino Unido e Italia también expresaron su rechazo al plan, al igual que la Comisión Europea, que incluso advirtió que estudia posibles acciones legales contra la FIFA por la iniciativa.
De mantenerse el enfrentamiento, el conflicto podría afectar incluso al Mundial de 2030, cuya organización recaerá principalmente en España, Portugal y Marruecos, con la posibilidad de que selecciones europeas no participen si ambas partes no alcanzan un acuerdo.