Personal médico retrasó evaluaciones y no proporcionó tratamiento adecuado a un migrante hondureño que murió bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Conroe, Texas, según una revisión interna del Gobierno federal.
Luis Núñez Cáceres, de 42 años, sufrió tres paros cardíacos el 5 de enero. Médicos del Conroe Regional Medical Center lograron reanimarlo dos veces, pero murió después del tercer intento. Llevaba siete semanas detenido.
Fallas en atención de migrante quedaron documentadas
El Comité de Revisión de Mortalidad del Departamento de Seguridad Nacional determinó que el personal del Joe Corley Processing Center no inició evaluaciones diagnósticas apropiadas, incumplió plazos médicos y tampoco supervisó correctamente sus medicamentos.
Núñez Cáceres padecía hipertensión, colesterol alto, insuficiencia cardíaca, diabetes y tuberculosis. Un proveedor médico sospechó insuficiencia cardíaca, pero no solicitó un ecocardiograma ni controló su peso para detectar acumulación de líquidos.
Su evaluación integral también ocurrió 10 días después de ser asignada, aunque el protocolo exigía completarla en un día para pacientes con enfermedades crónicas.
El informe detectó además inconsistencias sobre una radiografía y el diagnóstico de tuberculosis.
ICE defiende atención mientras aumentan muertes bajo custodia
En diciembre, el personal descubrió que Núñez Cáceres consumía una dosis de furosemida superior a la prescrita. Sin embargo, los médicos no ordenaron pruebas para identificar posibles complicaciones, entre ellas niveles bajos de potasio.
La autopsia determinó como causa de muerte una disección aguda de la arteria coronaria derecha atribuida a enfermedad cardíaca e hipertensión.
Núñez Cáceres fue uno de al menos ocho inmigrantes que murieron bajo custodia de ICE en Texas durante el año fiscal terminado el 30 de septiembre de 2026. A nivel nacional murieron más de 36 personas, frente a 24 durante 2025, según estadísticas oficiales citadas en la referencia.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional defendió la atención disponible en los centros de detención y afirmó que las muertes representan 0.008% de la población detenida.
Organizaciones de derechos humanos sostienen, por su parte, que el crecimiento de la población detenida aumenta la presión sobre los servicios médicos. Durante las dos semanas anteriores a la muerte de Núñez Cáceres, la población diaria promedio del Joe Corley Processing Center estuvo alrededor de 300% por encima de su promedio habitual.