Probablemente ya pasaste frente a una.
Quizá ni siquiera la viste.
Las cámaras de Flock Safety se han extendido por Houston y otras comunidades de Texas como una herramienta para identificar vehículos relacionados con investigaciones criminales.
A simple vista pueden parecer cámaras de tránsito.
Pero funcionan de manera diferente.
Estos dispositivos utilizan tecnología de reconocimiento automático de matrículas, conocida como ALPR, para capturar información de los vehículos que circulan frente a ellos.
El sistema puede registrar la placa, marca, modelo, color y otras características visibles del automóvil. Algunas configuraciones permiten identificar detalles como daños o calcomanías.
Y ahí comienza la controversia.
¿Para qué sirven las cámaras Flock?
Su principal función consiste en ayudar a localizar vehículos.
Una autoridad puede utilizar la información durante investigaciones relacionadas con automóviles robados, personas desaparecidas u otros delitos.
En lugar de revisar manualmente horas de grabaciones, los investigadores pueden realizar búsquedas dentro del sistema.
Por ejemplo, si conocen una matrícula vinculada con un caso, pueden consultar si alguna cámara detectó ese vehículo.
La tecnología también puede generar alertas cuando identifica determinadas placas.
Para los departamentos de policía que defienden el sistema, eso representa una herramienta adicional para acelerar investigaciones.
No funcionan como una cámara de velocidad
Esta diferencia resulta importante.
Una cámara Flock no necesariamente tiene como objetivo detectar que un conductor circuló demasiado rápido.
Su función principal es identificar vehículos y registrar su paso por determinados puntos.
Tampoco significa que automáticamente exista una infracción cuando una cámara registra una matrícula.
El problema que preocupa a organizaciones civiles aparece después:
qué información se conserva, quién puede consultarla y para qué puede utilizarla.
Houston se convirtió en uno de los grandes puntos de debate
La discusión tiene especial relevancia en el área metropolitana.
Ciudades, departamentos policiales, asociaciones de propietarios, distritos escolares y negocios han instalado lectores de placas en diferentes puntos de la región.
El resultado es una red mucho más extensa que una serie de cámaras independientes.
El Houston Chronicle ha documentado cómo Houston se convirtió en uno de los puntos importantes de expansión de esta tecnología y, al mismo tiempo, en uno de los lugares donde creció la oposición a su uso.
Harris County investiga posible mal uso
Uno de los episodios que elevó las preocupaciones ocurrió recientemente en Harris County.
La Oficina del Sheriff bloqueó temporalmente el acceso de tres agentes al sistema mientras investiga un posible uso indebido de la tecnología.
La dependencia inició una revisión interna después de recibir información relacionada con consultas realizadas mediante los lectores de placas.
Hasta ahora, las autoridades no han divulgado públicamente todos los detalles de las acusaciones ni han determinado públicamente responsabilidades.
El sheriff Ed Gonzalez también anunció mayores medidas de auditoría para revisar cómo utilizan los agentes el sistema.
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¿Por qué preocupa la privacidad?
Porque un automóvil puede revelar mucho sobre los movimientos de una persona.
Dónde estuvo.
Por qué calles pasó.
Qué lugares frecuenta.
A qué hora circuló.
Una lectura aislada puede parecer poco relevante.
Miles de registros conectados pueden construir algo mucho más parecido a un historial de movimientos.
Los críticos sostienen que una persona que no cometió ningún delito también puede terminar dentro de esas bases de datos simplemente porque condujo frente a una cámara.
Ahí se encuentra el centro de la discusión.
No solamente importa si la tecnología ayuda a resolver delitos.
También importa qué ocurre con la información de todos los demás conductores.
Texas comienza a cuestionar su expansión
La controversia ya salió de Houston.
Comunidades de diferentes partes de Texas están revisando contratos, políticas y mecanismos de supervisión.
En Kendall County, por ejemplo, las autoridades decidieron no renovar un contrato de aproximadamente 260 mil dólares después de una creciente oposición relacionada con privacidad y vigilancia.
Manvel, al sur de Houston, también entró en la discusión.
Su alcalde, Dan Davis, retiró su respaldo al sistema y pidió terminar el contrato de la ciudad. Entre sus preocupaciones mencionó el uso y transferencia de datos, ciberseguridad, privacidad y el alcance general de la red.
Dallas reducirá cientos de cámaras
La discusión alcanzó también a una de las ciudades más grandes de Texas.
Dallas planea desactivar 321 cámaras Flock durante septiembre de 2026, aunque conservará más de 300 dispositivos.
La decisión llega en medio de un creciente debate público sobre privacidad y el alcance de estas redes.
El Departamento de Policía, por su parte, mantiene que la tecnología tiene valor para las investigaciones.
El caso demuestra que Texas no tiene una sola postura.
Algunas autoridades quieren limitar el sistema.
Otras consideran que continúa siendo una herramienta importante contra el crimen.
Incluso el financiamiento provocó preguntas
Otra controversia apareció alrededor de la manera en que Texas ayudó a financiar estas cámaras.
The Texas Tribune reveló que recursos provenientes de una tarifa estatal de un dólar relacionada con seguros de automóviles terminaron financiando miles de lectores de placas mediante subvenciones.
Legisladores que participaron en la aprobación de la medida dijeron que no habían contemplado específicamente financiar una red de cámaras con inteligencia artificial cuando discutieron la legislación.
Eso abrió otra pregunta:
¿la expansión de estas tecnologías está ocurriendo más rápido que las leyes diseñadas para controlarlas?
Flock responde a las críticas
Flock Safety sostiene que está reforzando sus controles de privacidad, seguridad y rendición de cuentas.
Entre los cambios anunciados recientemente se encuentra un periodo predeterminado de conservación de datos de siete días para nuevos clientes policiales, además de autenticación multifactor y nuevas herramientas para auditar búsquedas dentro del sistema.
La compañía también afirma que no trabaja directamente con ICE y que el acceso federal está deshabilitado por defecto. Según Flock, las comunidades controlan cuándo permiten que otras agencias consulten su información.
Sin embargo, los críticos sostienen que las reglas técnicas de una empresa no sustituyen leyes claras ni supervisión pública.
También han comenzado a derribar cámaras
La controversia ya llegó físicamente a las calles de Houston.
El 2 de septiembre, Univision Houston encontró dos cámaras lectoras de placas derribadas cerca de Richmond Avenue y Loop 610, en el área de Galleria.
Al momento del reporte inicial, la policía de Houston no había recibido previamente una denuncia sobre el incidente y todavía no estaba claro cómo terminaron los dispositivos en el suelo.
Otros casos de vandalismo contra estos equipos también han aparecido dentro y fuera de Texas.
Dañar intencionalmente propiedad ajena puede generar consecuencias penales, independientemente del debate sobre privacidad.
Seguridad contra privacidad: la verdadera discusión
El debate sobre Flock no tiene una respuesta sencilla.
Para las autoridades, poder encontrar rápidamente un automóvil relacionado con un delito puede ahorrar tiempo crítico.
Para los defensores de la privacidad, construir una red capaz de registrar rutinariamente los movimientos de millones de vehículos crea un poder de vigilancia que necesita límites claros.
Ambas discusiones están ocurriendo al mismo tiempo.
Houston quiere combatir el crimen.
Los ciudadanos también quieren saber quién puede seguir sus movimientos.
Y mientras las cámaras continúan apareciendo en las calles, Texas enfrenta una pregunta que probablemente se repetirá con muchas otras tecnologías de inteligencia artificial:
¿cuánta vigilancia estamos dispuestos a aceptar a cambio de sentirnos más seguros?