México y Perú comenzaron a intercambiar señales de distensión después de casi cuatro años de choques diplomáticos, expulsiones y desacuerdos públicos. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó contactos directos con la nueva administración de Keiko Fujimori, mientras Lima respondió con un mensaje favorable a la normalización.
El nuevo canciller peruano, Carlos Espá, expresó respeto por Sheinbaum y destacó semejanzas entre ambas mandatarias. También afirmó que los dos países comparten raíces históricas y culturales que vuelven insostenible una separación prolongada.
México confirma avances con el nuevo Gobierno peruano
Sheinbaum informó que el canciller Roberto Velasco habló personalmente con Fujimori y aseguró que ambas partes avanzan para recuperar la relación bilateral. Sin embargo, reiteró que su Gobierno mantiene la postura adoptada sobre el expresidente Pedro Castillo.
La crisis comenzó en diciembre de 2022, cuando Castillo intentó disolver el Congreso y terminó detenido mientras buscaba llegar a la embajada mexicana. Su esposa e hijos recibieron refugio en territorio mexicano.
Después, el Gobierno de Dina Boluarte expulsó al embajador mexicano y cuestionó las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador, quien se negó a reconocerla como presidenta legítima.
El caso Betssy Chávez mantiene abierto el conflicto
La tensión alcanzó su punto más alto en noviembre de 2025, cuando el Gobierno mexicano concedió asilo diplomático a Betssy Chávez. Perú rompió formalmente las relaciones y negó el salvoconducto necesario para que la ex primera ministra abandonara Lima.
Espá indicó que el nuevo Consejo de Ministros analizará ese caso conforme al derecho internacional y a la Convención de Caracas. Además, evitó anticipar si el Gobierno entregará finalmente el permiso.
El acercamiento forma parte de una estrategia más amplia de Fujimori para recomponer vínculos regionales. Perú también inició conversaciones para recuperar relaciones consulares con Venezuela.
La normalización todavía depende de decisiones sensibles. Por ahora, Betssy Chávez permanece refugiada en la antigua sede de la embajada mexicana en Lima, mientras ambos gobiernos buscan una salida que permita restablecer sus relaciones.