Una bebida puede convertirse en una razón para visitar un restaurante, incluso cuando el cliente no tiene pensado pedir comida. Esa posibilidad está detrás de una nueva estrategia de Coca-Cola, que desarrolla equipos capaces de preparar refrescos personalizados, bebidas frutales y combinaciones que hasta hace poco eran características de cafeterías y negocios especializados.
Desde sus laboratorios de innovación en Atlanta, la compañía trabaja en tecnologías para automatizar la preparación de dirty sodas, refreshers y bebidas energéticas personalizables. El objetivo es ayudar a restaurantes, cines y cadenas de comida rápida a ampliar sus menús sin depender de procesos manuales complejos.
Para una ciudad como Houston, donde conviven cadenas nacionales, restaurantes independientes y una amplia oferta de bebidas, estos desarrollos plantean una pregunta comercial: ¿hasta qué punto una bebida diferente puede convertirse en una ventaja para atraer clientes?
Aunque Coca-Cola no ha anunciado un despliegue específico de sus nuevos prototipos en Houston, sus proyectos muestran hacia dónde podría evolucionar la oferta de bebidas en los establecimientos estadounidenses.
De los refrescos tradicionales a las dirty sodas
Uno de los proyectos más llamativos de Coca-Cola consiste en modificar sus máquinas Freestyle para preparar dirty sodas.
Estas bebidas combinan refrescos convencionales con ingredientes como jarabes saborizados, crema y otros complementos. Su popularidad ha crecido en Estados Unidos gracias a cadenas especializadas y contenidos compartidos en redes sociales.
El problema para los restaurantes es que ofrecerlas puede resultar más complicado que servir un refresco tradicional. Cada preparación requiere combinar ingredientes, mantener existencias adicionales y dedicar tiempo del personal.
Para reducir esas dificultades, Coca-Cola creó un prototipo de Freestyle con un módulo para ingredientes lácteos y recetas preprogramadas. La intención es simplificar el proceso y conservar el atractivo visual de las bebidas.
De acuerdo con una investigación de CNBC publicada en agosto de 2026, el prototipo fue desarrollado en aproximadamente tres semanas.
Por ahora, el equipo permanece en fase experimental. No existe un anuncio de comercialización generalizada ni de instalación en restaurantes de Houston.
Whataburger, la conexión texana con la innovación de Coca-Cola
Una de las relaciones más relevantes para Texas es la colaboración entre Coca-Cola y Whataburger.
La cadena de origen texano trabajó durante aproximadamente 18 meses con la compañía para desarrollar Whatafreshers, una línea de bebidas lanzada en julio de 2026.
El proyecto refleja una tendencia que gana importancia entre los operadores de restaurantes: crear productos exclusivos que los consumidores asocien con un establecimiento y no solamente con el fabricante de la bebida.
Los refreshers suelen incorporar bases frutales, sabores adicionales y, dependiendo de la receta, ingredientes con cafeína. Su atractivo incluye la variedad de colores, la posibilidad de personalización y una presentación que funciona bien en fotografías y videos.
Para cadenas con una presencia importante en Texas, contar con bebidas diferenciadas puede ayudar a ampliar las ocasiones de consumo durante el día, especialmente entre quienes buscan algo distinto al café o al refresco tradicional.
Sin embargo, el lanzamiento de Whatafreshers no significa que los nuevos dispensadores experimentales de Coca-Cola ya estén operando en todos los establecimientos de Whataburger.
La colaboración corresponde al desarrollo de bebidas, mientras la automatización de otras preparaciones continúa en distintas etapas de prueba.
La generación Z está cambiando el negocio de las bebidas
La estrategia de Coca-Cola responde a un cambio en la manera en que algunos consumidores eligen sus bebidas.
Para ciertos clientes jóvenes, una bebida no solo acompaña la comida: puede ser el producto principal de una visita, una alternativa a un postre o una compra motivada por una tendencia vista en redes sociales.
Megan Tallman, vicepresidenta de innovación de equipos de dispensación de Coca-Cola en Norteamérica, explicó a CNBC que algunos consumidores de la generación Z están dispuestos a pagar precios elevados por bebidas atractivas que puedan compartir en plataformas como Instagram y TikTok.
Esta disposición no significa que todos los consumidores estén dispuestos a pagar lo mismo, pero ayuda a explicar por qué las cadenas están explorando categorías de mayor valor.
Los datos de Circana citados por CNBC muestran que, durante el segundo trimestre de 2026, las porciones de bebidas vendidas en restaurantes estadounidenses tuvieron un mejor desempeño que otras combinaciones de consumo de alimentos y bebidas.
Para los establecimientos, esto representa una oportunidad de generar ventas en horarios o situaciones en las que el cliente no necesariamente busca una comida completa.
Las máquinas también permiten conocer las preferencias del consumidor
La innovación de Coca-Cola no comenzó con las dirty sodas.
Sus dispensadores Freestyle llevan 17 años en el mercado y permiten seleccionar distintas combinaciones de bebidas y sabores.
Según cifras de la empresa, estas máquinas han servido más de 67,000 millones de porciones de ocho onzas desde su introducción.
Además de preparar bebidas, los equipos recopilan información sobre las opciones que eligen los consumidores, los horarios de mayor demanda y los tipos de establecimientos donde se registran determinadas preferencias.
Coca-Cola utiliza estos datos para evaluar sabores y desarrollar propuestas que eventualmente pueden llegar a supermercados y otros canales de venta.
La empresa también presentó Freestyle Mini, un dispensador compacto con capacidad para ofrecer hasta 16 opciones, pensado para bares y restaurantes con espacio reducido.
En agosto de 2026, el equipo todavía no se comercializaba en Estados Unidos, aunque ya había sido presentado durante una feria de la industria restaurantera.
Para los operadores, la combinación de variedad y menor espacio requerido podría resultar interesante, siempre que los costos y las condiciones de instalación sean competitivos.
Más opciones no siempre significan más clientes
La expansión de las bebidas especiales también presenta desafíos comerciales.
McDonald’s amplió su menú McCafé en Estados Unidos durante mayo de 2026 con refreshers y refrescos preparados, mientras otras cadenas continúan explorando nuevas combinaciones.
La empresa informó que estas bebidas estaban contribuyendo a elevar el valor de algunas compras y a generar nuevas ocasiones de consumo.
Sin embargo, una encuesta realizada por Kalinowski Equity Research entre franquiciatarios de McDonald’s encontró opiniones distintas sobre su impacto.
Algunos operadores señalaron que las bebidas se vendían bien, pero que parte de esas compras sustituían otros productos del menú en lugar de atraer visitas adicionales.
Para los restaurantes de Houston que consideren ampliar su oferta, esta diferencia sería fundamental: una bebida puede tener un precio más alto y, aun así, no aumentar necesariamente el número de clientes.
La rentabilidad dependerá de factores como el costo de ingredientes, el tiempo de preparación, la demanda y la capacidad para vender productos adicionales.
Coca-Cola también prepara bebidas energéticas personalizables
La compañía trabaja en otra categoría con perspectivas de crecimiento: las bebidas energéticas.
Su propuesta consiste en una base relativamente neutra en sabor y sin color que los establecimientos puedan combinar con distintos ingredientes.
Coca-Cola prevé introducir esta solución entre operadores de servicios de alimentos durante el primer semestre de 2027.
De acuerdo con CNBC, una porción de 12 onzas contendría aproximadamente 106 miligramos de cafeína. La empresa contempla que las bebidas sean servidas por empleados para controlar su dispensación.
Este desarrollo amplía la competencia hacia un segmento que tradicionalmente se ha asociado con productos envasados, pero que ahora también comienza a explorarse mediante preparaciones personalizadas.