Millones de trabajadores brasileños tendrán derecho a dos días de descanso por semana después de que el Senado aprobara una reforma que reduce la jornada de 44 a 40 horas, sin disminuir los salarios. La votación representa uno de los cambios laborales más importantes del país en las últimas décadas.
La nueva semana laboral recibió el respaldo de 75 senadores y únicamente un voto en contra. Según estimaciones citadas por Reuters, la medida beneficiará a aproximadamente 37 millones de trabajadores del sector formal y eliminará el esquema conocido como 6×1, que contempla seis días de trabajo por uno de descanso.
Nueva semana laboral entrará en vigor tras su promulgación
La reforma establece un modelo de cinco días de trabajo y dos de descanso, sin afectar las remuneraciones de los empleados.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva celebró la aprobación y destacó que permitirá dedicar más tiempo a la familia, al descanso y a las actividades personales.
La diputada Erika Hilton, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), impulsó la iniciativa junto con organizaciones laborales. Una vez que Lula firme la reforma, comenzará un plazo de 60 días para su entrada en vigor.
El cambio también recibió el voto favorable del senador Flávio Bolsonaro, rival electoral de Lula, pese a sus reservas anteriores sobre la propuesta.
Una protesta en TikTok impulsó el cambio laboral
El movimiento comenzó a ganar fuerza en 2023, cuando Rick Azevedo, entonces trabajador de una farmacia, publicó un video cuestionando las extensas jornadas laborales.
Su mensaje conectó con empleados de supermercados, restaurantes, centros comerciales y servicios de seguridad que disponían de un solo día libre.
Azevedo fundó el movimiento Vida Além do Trabalho (VAT), que posteriormente obtuvo respaldo político del PSOL y del Partido de los Trabajadores.
La aprobación de la semana laboral también llega en plena campaña presidencial, a diez días de la segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro.
Una encuesta de Quaest sitúa al opositor con 47% de intención de voto frente al 45% del mandatario, una diferencia de dos puntos.
Aunque ambos candidatos respaldaron finalmente la reforma, el partido de Bolsonaro no descarta proponer modificaciones durante la próxima legislatura.