En Houston, Halloween dejó de ser solamente una fecha en el calendario. Para algunos restaurantes, también se convirtió en una estrategia para atraer clientes y transformar el espacio en una experiencia que la gente quiera fotografiar y compartir.
El mejor ejemplo este año es Betelgeuse Betelgeuse, un conocido bar de pizzas ubicado en Sixth Ward, que llevó su decoración de Halloween a otro nivel.
El establecimiento calcula que este año su decoración alcanza un valor aproximado de 40 mil dólares, entre piezas que ya pertenecían al restaurante y una colección valuada en unos 20 mil dólares que un aficionado local decidió prestarles para la temporada.
Una araña de 1,800 dólares y esqueletos por todas partes
La transformación incluye una enorme araña con un valor aproximado de 1,800 dólares, esqueletos de tamaño real, fantasmas y personajes de terror.
El restaurante también creó habitaciones temáticas, iluminación con luz negra y hasta una especie de cementerio en los techos.
El resultado no busca únicamente provocar miedo. También está pensado para convertirse en un escenario fotográfico durante una de las temporadas más importantes del año para el negocio.
La preparación requirió incluso cerrar el establecimiento durante dos días para instalar toda la decoración.
Halloween como estrategia para atraer clientes
La apuesta tiene una lógica comercial.
En Houston, octubre está lleno de experiencias relacionadas con Halloween, desde festivales de calabazas hasta casas embrujadas y celebraciones en restaurantes. La oferta es tan amplia que los negocios necesitan encontrar nuevas maneras de diferenciarse.
Betelgeuse Betelgeuse convirtió precisamente esa necesidad en parte de su identidad.
Además de la decoración, el restaurante ofrece durante octubre cócteles temáticos y organiza actividades como karaoke de fin de semana, concursos de disfraces para mascotas y música en vivo.
Cuando el restaurante se convierte en destino
La tendencia refleja un cambio en la forma en que los consumidores eligen dónde comer.
Ya no siempre se trata únicamente de la comida. El ambiente, la decoración y la posibilidad de vivir una experiencia diferente pueden convertirse en razones suficientes para visitar un establecimiento.
Houston lo está demostrando con una agenda de octubre que incluye desde el Houston Pumpkin Festival hasta Zoo Boo, experiencias de terror y celebraciones temáticas en distintos puntos de la ciudad.
En ese escenario, restaurantes y bares tienen una ventaja: pueden convertir una visita cotidiana en una experiencia temporal que solo existe durante unas semanas.
La decoración como parte del negocio
La inversión en decoración puede parecer excesiva, pero para negocios que consiguen convertirla en una tradición anual también puede funcionar como una herramienta de marketing.
Cada fotografía compartida, cada video y cada recomendación en redes sociales extiende la experiencia más allá del establecimiento.
Y en una ciudad como Houston, donde octubre está cargado de actividades, llamar la atención puede ser tan importante como tener un buen menú.
Este año, Betelgeuse Betelgeuse apostó por hacerlo a lo grande: 40 mil dólares en Halloween, una araña gigante y un restaurante convertido prácticamente en una película de terror.
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